El 11 de diciembre de 2018, los miembros de la junta directiva de ACACI asistimos al Foro sobre el Impacto Social del Dolor en España. Esta plataforma (SIP) desde el inicio de su actividad, en el año 2009 hasta la actualidad, ha conseguido importantes logros fundamentalmente en el marco de la UE.

CONCLUSIONES GENERALES

Datos epidemiológicos del dolor en España

  • Se estima que en España un 45% de la población padece algún tipo de dolor, y un 17% sufre dolor crónico.

Atención integrada del dolor

  • El dolor debe ser un objetivo institucional a todos los niveles, debiéndose favorecer el desarrollo de planes estratégicos de atención al dolor desde una perspectiva multidisciplinar, es decir, la involucración de distintas especialidades coordinadas entre sí.

Rol del paciente activo 

  • La transformación tecnológica impacta en el modelo de atención a los pacientes, éstos están más informados y activos, así que los cambios van dirigidos a conseguir una toma de decisiones compartidas médico-paciente.
  • Se trata de promover el automanejo del paciente dotándole de herramientas para afrontar el dolor de forma adecuada.
  • El objetivo es impulsar el autocuidado, la confianza y refuerzo emocional así como la adherencia al tratamiento, la promoción de la salud y la adquisición de hábitos saludables.

RECOMENDACIONES GENERALES

  •  Se promueve la elaboración de planes específicos de atención al dolor así como incorporar el dolor de forma trasversal en las diferentes estrategias de salud.
  • Se insta a registrar y medir del impacto del dolor. 
  • Debe promoverse el desarrollo de la investigación en dolor.
  •  Es preciso desarrollar el impacto del dolor para llegar a un verdadero abordaje multidimensional.
  • Se recomienda impulsar programas multidisciplinares orientados al diagnóstico y tratamiento precoz del dolor crónico.
  • Es fundamental la formación y sensibilización de los profesionales para la identificación de los pacientes con dolor.
  • Es preciso una mayor sensibilización en las familias, el entorno educativo y en la sociedad en su conjunto.
  • Promover el empoderamiento del paciente, favoreciendo la autogestión de la enfermedad y la toma de decisiones compartidas.
  • También fomentar el uso de las nuevas tecnologías y de los sistemas de información como herramientas para tender puentes con el paciente.
  • Y, por último aprovechar las oportunidades que la transformación tecnológica presenta para mejorar la práctica clínica y el modelo de atención a los pacientes con dolor.

Para lograr estas recomendaciones es necesario tener unas figuras de referencia:

  • Formación del personal de enfermería.
  • Escuelas de pacientes.
  • Asociaciones de pacientes.
  • Paciente experto.