CI SDV

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¿Que es la CI-SDV?

La Cistitis Intersticial o Síndrome de Dolor Vesical NO es una cistitis bacteriana (infección de orina), son enfermedades distintas.

La primera descripción de la cistitis intersticial la hizo Hunner en 1914 quien se refirió a este cuadro como cistitis ulcerosa porque describió cierto tipo de erosión de la mucosa vesical acompañando a estas pacientes.

La Sociedad Internacional para el estudio del síndrome de dolor vesical, lo define como: un dolor crónico, pélvico, presión o malestar relacionado con la  vejiga, acompañado como mínimo de otro síntoma urinario como, urgencia persistente de orinar o frecuencia urinaria.

Por otro lado la Asociación Americana de Urología lo define como: una sensación desagradable (dolor, presión y malestar), relacionado con la vejiga, acompañado de síntomas del tracto urinario inferior, con duración mayor de seis semanas y ausencia de infección o alguna otra causa identificable.

La cistitis intersticial es una inflamación crónica de la vejiga urinaria. Lamentablemente, a día de hoy, todavía no tiene cura y los tratamientos que existen no funcionan en todos los casos por igual.

Es una enfermedad que afecta tanto a hombres como a mujeres (más común en mujeres), y que puede llegar a ser muy invalidante.

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Diagnostico

Según la Sociedad Europea para el estudio de la CI/SVD, la clave para llegar a un diagnóstico es una historia detallada acompañada de la identificación de síntomas como dolor, frecuencia y urgencia. Esta asociación considera que el conjunto mínimo de pruebas para el diagnóstico de la CI/SDV son: el cultivo de orina, la cistoscopia y la citología. Existen otras pruebas diagnósticas de utilidad en función de los resultados anteriores tales como: biopsia vesical, estudio urodinámico, prueba de sensibilidad al potasio y resonancia pélvica.

Se deben realizar varias pruebas para descartar otras patologías como por ejemplo la cistitis bacteriana. Las pruebas que se suelen realizar son: análisis de orina, cultivos de orina, cistoscopia, biopsia, estudio urodinámico, etc.

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Síntomas

El dolor (incluyendo la presión y el malestar) es la manifestación más característica de la CI. Los principales síntomas de la CI son el dolor, la frecuencia y la urgencia.

Al inicio suele presentarse un solo síntoma, pero con el tiempo y de forma gradual se van presentando otros. Esto no siempre es así, habiendo casos en los que la aparición es repentina presentando enseguida todos los signos y síntomas.

El dolor puede estar localizado en la vejiga, en la parte baja del abdomen o en la pelvis. Se describen sensaciones como, presión, ardor agudo y malestar. También se describe dolor en la uretra, vulva, vagina y recto y en algunos casos se irradia hacia la zona lumbar.

La sintomatología de esta enfermedad es la siguiente (los síntomas pueden diferir de unos enfermos a otros):

Dolor en la vejiga que va aumentando al llenarse.

Urgencia miccional: necesidad de acudir a un baño urgentemente.

Frecuencia miccional muy elevada tanto de día como en la noche.

Ganas de orinar que no desaparecen al acudir a un baño.

Ardor y malestar en la vejiga, etc.

Síntomas constantes en el tiempo.

La cistitis intersticial es una enfermedad que afecta a hombres y mujeres, siendo menos común en hombres.

CSI-SDV

La Cistitis Intersticial o Síndrome de Dolor Vesical NO es una cistitis bacteriana (infección de orina), son enfermedades distintas.

Tratamientos

El tratamiento para la CI puede ser por vía oral, por vía intravesical, inyección intravesical, hidrodistensión y cirugía.

La AUA recomienda:

Tratamientos de primera línea: educación del paciente, manejo del estrés, prácticas de autocuidado, modificaciones en el comportamiento y técnicas de ayuda.

Tratamientos de segunda línea: técnicas de fisioterapia muscular. Medicamentos por vía oral como: amitriptilina, cimetidina, hidroxicina o polisulfato de pentosán (nombres comerciales: Elmirón, Comfora), éste es el único medicamento por vía oral para el manejo de la CI, no comercializado en Europa; y como medicamentos intravesicales de segunda línea: dimetilsulfóxido (DMSO), la unión de heparina, lidocaína y bicarbonato sódico.

Tratamientos de tercera línea: si los medicamentos de primera y segunda línea no han logrado un control de los síntomas y no ha mejorado la calidad de vida, se puede realizar una cistoscopia bajo anestesia de corta duración para hacer una hidrodistensión de baja presión.

Tratamientos de cuarta línea: si los tratamientos anteriores no dan los resultados esperados, se puede administrar la toxina botulínica por inyección intravesical, se han demostrado beneficios en el tratamiento del dolor, así como propiedades analgésicas y antiinflamatorias. No se ha demostrado efecto terapéutico a largo plazo.

Tratamientos de quinta y sexta línea: Administración de ciclosporina A, aunque su respuesta no ha sido muy buena: disminución del dolor y frecuencia alrededor de seis semanas pero, algunos pacientes tuvieron efectos adversos como el incremento de la creatinina, por lo cual tuvieron que suspender el tratamiento. Si todos estos tratamientos han fallado y el paciente se encuentra en una etapa en la que su vejiga ha disminuido su capacidad, de manera que la calidad de vida ha empeorado se llevará a cabo una cirugía mayor.

Terapias actuales:

Derivados del cannabis. Se ha demostrado efectividad analgésica asociada con el dolor refractario y de origen espástico o neuropático.

Combinación de ácido hialurónico con condroitín sulfato. Existen pocas evidencias científicas sin embargo, algunos autores comentan que su uso en estadios tempranos, puede brindar grandes beneficios. Incluso se puede adiestrar a la paciente para la autoadministración.

Neuromodulación sacra. Se puede utilizar en casos refractarios a tratamientos no invasivos, sin embargo su aplicación está limitada a centros que cuenten con esa técnica.

Infiltración con corticoide y anestésico, se ha demostrado eficacia en la infiltración de las lesiones de Hunner.

Se podrían incluir también otros tratamientos como la cámara hiperbárica, etc.

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Causas

Las causas de la cistitis intersticial no están demasiado claras hoy en día. La vejiga está cubierta interiormente por una capa protectora (el urotelio) que protege la vejiga de las sustancias químicas que contiene la orina. En las personas que sufren de cistitis intersticial, las células que forman el urotelio fabrican una proteína (llamada factor antiproliferativo o APF) que impide que estas células se puedan reproducir. Por lo tanto cuando una célula del urotelio muere no puede ser sustituida por otra ya que las que quedan no pueden formar nuevas células. En consecuencia el urotelio se va volviendo más fino y permeable en las personas que tienen cistitis intersticial. Ciertas sustancias (sobretodo el potasio) que normalmente se encuentran en la orina sin causar daño, consiguen traspasar el urotelio.

También se barajan otras posibles causas para la cistitis intersticial: la infección crónica bacteriana, la proliferación de mastocitos en el urotelio, el defecto de la permeabilidad epitelial por déficit de glucosaminglicanos, un mecanismo neurogénico sensorial, factores autoinmunes, etc.

Algunos expertos sugieren que la CI es una enfermedad multifactorial y/o multifásica con predominio de algún o algunos de los posibles factores etiológicos o bien que bajo la denominación de CI se agrupa un conjunto de enfermedades diferentes que se manifiestan con la misma sintomatología.

Esta enfermedad no debe confundirse con una infección de orina ya que los cultivos que se realizan suelen ser negativos en los pacientes con CI. Se desconoce todavía la causa de la cistitis intersticial, pero recientemente se han propuesto varias teorías:

Inflamación: Los exámenes histológicos muestran infiltrados inflamatorios perineurales de linfocitos y activación de células plasmáticas.

Activación de mastocitos: se ha demostrado un incremento y  una activación de mastocitos en pacientes con CI. La mayoría de síntomas como dolor, frecuencia, o edema se puede asociar a la liberación de mastocitos.

Factor antiproliferativo: se ha descubierto la presencia de una proteína (llamada factor antiproloferativo) en la orina de las personas afectadas por esta enfermedad, que no se encuentra en la orina de otras personas. Esta proteína impide la regeneración del urotelio (la “capa protectora” de la vejiga), de manera que la vejiga se lesiona.

Mecanismos autoinmunes: En 1970 se identificaron anticuerpos circulantes que podrían adherirse al urotelio de la vejiga. Inmunoglobulinas como IgA ,IgG o IgM  se han mostrado prevalentes en pacientes con CI.

Infección: No se ha revelado ningún microorganismo como causa, sin embargo estudios recientes hablan de que la posibilidad  infecciosa no está suficientemente probada.

Neurobiología: Se ha encontrado un aumento de inervación simpática, como una posible etiología neurogénica.

Metabolismo del óxido nítrico: la actividad de la enzima óxido nítrico, se ha demostrado importante para las respuestas inmunológicas en el SDV.

Consejos saludables

La persona con CI/SDV sufre un cambio en su forma de relacionarse, acciones tan normales como ir a orinar, se convierten en  un problema y una preocupación. Por otro lado, al ser una enfermedad tan desconocida y difícil de comprender por los que nos rodean la paciente tiende a esconder lo que le pasa por miedo a que se banalice su situación.

Usted (o su familiar) ahora, sabe que padece IC/SDV y en algún momento ha sentido que el mundo se le viene abajo. El diagnóstico ha caído como una sentencia.

Intentaremos dar algunos consejos que esperamos puedan conducir a una meditación más sosegada y aportar un nuevo y más optimista enfoque del problema.

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¿Qué actitud tomar ante la vida a partir de ahora?

Existen una serie de puntos que consideramos fundamentales, y que creemos que pueden ayudar a vivir con esta nueva realidad:

a) La CI/SDV es una enfermedad crónica, que puede producir niveles altos de discapacidad.

b) Tenemos que ser conscientes de la enfermedad que tenemos y en la medida de lo posible hay que intentar mantener todas nuestras actividades, tanto en el trabajo, como en los estudios o las aficiones. A veces esto no es posible al cien por cien, pero habrá que llegar hasta donde se pueda. Es importante no imponernos más limitaciones de las que nos pone la enfermedad, pero también no intentar llegar más lejos de donde podemos llegar. En definitiva, hay que aprender a conocer nuestros propios límites.

c) La atención médica es ahora una prioridad para usted. La CI/SDV es un camino largo de recorrer y es importante que los compañeros de viaje sean de nuestro agrado. Procure, en cualquier caso, que las razones para elegir a su especialista sean de índole profesional y personal a partes iguales.

d) No se aísle, busque el apoyo de los que le rodean. Muchas personas, al caer enfermas, aprenden a descubrir cosas en su entorno que antes “no veían” y a vivir la vida mucho más plenamente. A veces, el enfrentarnos a un problema realmente serio, nos hace ver con más claridad lo absurdo de nuestras preocupaciones cotidianas.

Por otro lado, usted sabe mejor que nadie como se siente y su experiencia puede ser de utilidad para otros enfermos. En nuestra asociación tratamos de encauzar la ayuda que usted necesita. Además, la asociación le dará la oportunidad de conocer a otros enfermos con otros problemas y a comprender la diversidad que puede haber dentro de esta enfermedad.

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