Tras 10 años de cistitis constantes, con su correspondiente tratamiento erróneo de antibiótico, me revelé.

No era posible que tuviera tantísimas infecciones de orina. No tenía sentido que durante el tratamiento de los antibióticos volviera a tener sensación de cistitis. No era lógico que lo que más me calmaba fuera tumbarme en la cama acurrucada durante una hora y levantarme mejor. Días y días seguidos de llorar sentada en el inodoro sin que los diferentes antibióticos hicieran efecto. No veía lógico que incluso tomando una pequeña dosis de antibiótico todos los días durante semanas, lo único que conseguía era encontrarme peor y orinar rojo de la sangre. Ya me tenían que conocer en los hospitales de la cantidad de veces que fui, siempre salía que no tenía infección, me daban un calmante y me volvía a casa. ¿Cómo era posible que al tercer día de tomar pastillas de arándano rojo me ponía con una cistitis malísima, si el objetivo era prevenirla? Recopilando los análisis de orina de las urgencias, no entendía por qué en todos ellos salía que no había ningún patógeno en mi orina, sólo sangre, también me di cuenta de que en los otros resultados de análisis que me habían hecho anteriormente antes de tomar los antibióticos para estar seguros de que me habían dado el antibiótico correcto, también eran sin patógenos. En mi trabajo no entendían lo que me pasaba, yo tampoco, algunos días no podía llegar a la hora ya que me tenía que quedar tumbada un rato hasta que se me pasaban las molestias y no tenía sentido ir al médico y perder un día entero de trabajo, pero claro, sin justificante del médico, no debía llegar tarde… Mi mente y mi vejiga ya no podían más.

Lo escuché en un programa de la tele: Cistitis intersticial. Cistitis ya lo tenía muy oído, pero intersticial no. Sólo lo había leído hacía años en Internet en algún momento en el que no le había prestado nada de atención. Pero esa segunda vez que oí, cistitis intersticial, fue una revelación. Eso era lo que yo tenía.  Busqué en Internet, encontré vuestra asociación, gracias. No iba a volver a un médico generalista ni a un urólogo hasta que no tuviera algo más para decirle que simplemente, tengo sensación de cistitis y me pasa muy a menudo. No iba a volver a tomar antibiótico si antes no me hacían un análisis de orina para estar segura de qué patógeno era e incluso, para estar segura de que había un patógeno.

Tres meses estuve recopilando diariamente en un Excel con colorines lo que comía y cómo sentía mi vejiga. Era curioso que al comer espárragos o tomar tomate, me encontraba peor. A veces sentía una pequeña cistitis, lo apuntaba, otras eran muy fuertes, inhabilitantes, pedía análisis en el médico y apuntaba el resultado, siempre sin patógeno. Con mi Excel impreso pedí hora para un nuevo urólogo. Miró el Excel, los análisis… todas las hojas de médicos que había recopilado en 10 años y en segundos me dijo lo más profesional que había escuchado hasta el momento: te voy a dirigir a otro compañero mío urólogo que tiene más experiencia en tratar casos como el tuyo.

Fui al nuevo urólogo, el especialista en cistitis intersticial. Me mandó un par de pruebas para comprobar si todo funcionaba bien en mi vejiga y me dio el diagnóstico que me ha dado salud. Tengo cistitis intersticial. A partir de ahí, durante unos meses seguí regular, ya que tenía la vejiga con muchas heriditas internas de haberla maltratado durante tanto tiempo. Y paso a paso, mejor y mejor.

Curioso fue, que el urólogo que me hizo una de las pruebas médicas, al cual yo le había dicho que la prueba era porque tenía cistitis constantes, escribió en los resultados que, dado mi historial, aconsejaba a mi urólogo que me pusiera un dispositivo intracutáneo que liberaba una pequeña dosis de antibiótico constantemente. Era el colmo… menos mal que ya estaba en buenas manos.

 Creo que uno de los problemas está en los nombres. Cistitis. Se puede tener cistitis porque se tiene una infección de orina, pero también se puede tener cistitis por otros motivos. Cistitis es una inflamación de la vejiga urinaria. Pero los motivos pueden ser variados. Uno de los problemas es que se usa de forma muy general: Los arándanos rojos son buenos para la cistitis… ¿para todas? no; la cistitis se cura con antibióticos ¿todas? no; buscas en Internet tus síntomas (cistitis, orinar mucho, sangre en la orina…) ¿qué encuentras? que tienes una infección de orina… Casi todo te lleva a lo mismo, e incluso gran parte de profesionales de la medicina también. No es justo.

Tener cistitis intersticial no quiere decir que nunca tengo infección de orina. Pero es curioso que en los 10 años hasta que me la diagnosticaron, cada una de las veces que fui al médico, me dijeron que lo que tenía era infección de orina de repetición. ¿Cuántas pude tener durante ese tiempo? 20, 40… Sin embargo, una infección de orina, sólo una he tenido en 6 años desde que sé que tengo cistitis intersticial. Me hicieron un análisis de orina, me tomé el antibiótico que me recetaron, me irritó la vejiga y estuve tras el antibiótico unos tres días con molestias de cistitis, me volví a hacer un análisis de orina y perfecto. ¡Qué importante es ese análisis de orina antes de empezar con el antibiótico para poder saber si había bichito o no!

Desde entonces soy muy metódica orinando después de tener relaciones sexuales y si siento alguna molestia de inicio de cistitis uso una tira reactiva de detección de infección de orina. Es de lo poco que puedo hacer para sentir que tengo control sobre esta enfermedad, haciendo todo lo posible por no tener una infección de orina real, y que vuelva a debilitarse mi vejiga ahora que está tan bien.

 Deseo con todas mis fuerzas que todos los médicos recuerden la enfermedad de la cistitis intersticial cada vez que tengan a una paciente con cistitis constantes delante de ellos, porque no todas las sensaciones de orinar constantemente son infecciones de orina.